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¿Comés dormido o comés despierto?

“Son las 7:00 am, me visto rápido y me tomo el café con una tostada que encontré en la panera. Mientras reviso mis mails, le contesto al jefe, le doy de comer al perro, busco las llaves y al mismo tiempo que trago el último pedazo de tostada voy bajando las escaleras para irme. Estoy apurada, no puedo detenerme. Más tarde, en la oficina, mientras hago el informe que me pidieron, saco el tupper con mi almuerzo. Le doy el primer bocado y al mismo tiempo releo lo que acabo de escribir. En eso Sofi, mi compañera de al lado, me empieza a contar que su vecino anoche no la dejó dormir de los ronquidos. La escucho, pongo otro bocado de mi almuerzo en mi boca, nos reímos de lo que le pasó.  Después entro a Instagram y chequeo lo que el resto de la gente hace, pongo corazón a mi amiga Lu, me pongo otro pedazo de comida en la boca y veo un video en el que me etiquetaron. Sigo haciendo el informe, termino la vianda. Sigo con hambre… Pero, ¿Qué comí? ¿Qué sentí? ¿Me gusta lo que estoy saboreando? Mi mente no paró un segundo, NO TUVE TIEMPO.”

En una era donde todos vivimos a mil por hora, relajarnos y concentrarnos en el momento presente es asunto prioritario. Y es que tenemos tantas responsabilidades, tareas, preocupaciones, eventos, relaciones sociales, rutinas, distracciones como la tele, el celular y las redes sociales, que no paramos ni un segundo para pensar: ¿Qué estamos haciendo?.

Hoy te quiero contar un poco sobre una herramienta que puede ayudarte a concentrar tu mente en el momento presente, bajar la ansiedad por los alimentos y disfrutar de la comida que tenés en tus manos, pensando en las emociones y sensaciones que te va produciendo. Esta herramienta es el MINDFUL EATING, y te va a cambiar la vida.

El Mindful eating o atención plena en la alimentación, deriva del Mindfulness que se traduce como atención plena o consciencia plena. Es un estado de atención dirigida al momento presente, con aceptación y sin juzgar la experiencia. Es decir, con una actitud de apertura y curiosidad hacia lo que se está experimentando.

El mindful eating se refiere a lo mismo, pero llevado a la experiencia alimentaria. Se trata de ser conscientes de cómo comemos, estar atentos a los alimentos que tenemos delante, como comenzamos a cortarlos, cómo los dirigimos hacia nuestra cara y boca, cómo ese alimento se deshace con la masticación, y finalmente, cómo lo ingerimos y lo llevamos hacia nuestro estómago.

Parece complicado, y en principio lo es. Pero con la práctica y continuidad verás cambios y beneficios. Es que nos ayuda a observar y estar alerta a todo lo que sucede en nuestra mente. Los pensamientos que pueden aparecer antes, durante y al finalizar el proceso de ingesta. Algunos alimentos pueden activar en vos pensamientos concretos, como autocríticas o juicios, y otros placeres, memorias de la niñez, de una situación o persona.

Mindful eating sería aceptar y dejar ir los pensamientos, con el fin de cambiar el foco de atención redirigiéndolo hacia la experiencia de comer y atender plenamente a lo que se está realizando.

Es poner todos nuestros sentidos en el momento presente para darnos cuenta de qué sentimos, qué pensamos, qué experimentamos. Sin críticas ni juicios. Es sólo observar, darse cuenta y entender.

Puede ayudarte a detectar cuando comemos por hambre y cuando lo hacemos por ansiedad. Puede ser útil para darte cuenta si alguna emoción está influyendo en la elección de tus alimentos. Algunas personas hasta se dan cuenta que no les gusta eso que están comiendo, y nunca se habían percatado de eso. Es salir del piloto automático.

Práctica saludable y muy beneficiosa. Podés encontrar textos o videos con los ejercicios y empezar a ponerla en acción para ver los resultados. ¿Qué mejor que cuidar tu cuerpo con sólo escucharlo?

Ayelén Frontalini.

Licenciada en nutrición.

MP 4114.

Bibliografia:

García, J. Morillo, H. López-Montoyo, A. Demarzo, M. Mindful Eating, el sabor de la atención. España 2017.

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